Da igual al gimnasio al que vayas hoy en día, raro es aquel centro de entrenamiento donde no hay un Foam Roll o “Fun Roll” como lo llaman algunos. En deporte para muchos se trata del mayor invento de la historia, como si las mismísimas manos de dios te sanasen, y para otros constituye el motivo por el cual nos echaron del paraíso y lo clasifican directamente como máquina de tortura 🤷‍♀🤷‍♂. Lejos de hablar de la opinión subjetiva de cada uno, vamos a indagar un poquito sobre sus efectos y si debería o no estar presente en nuestras rutinas de entrenamiento.

Desde el principio…

Puede que este post haya empezado demasiado fuerte con la frase “liberación miofascial” y quizá debamos explicar antes de nada a qué se refiere esta frase de dimensiones épicas.

La fascia es tejido conectivo que se distribuye en una red tridimensional desde la cabeza hasta los pies. El tejido conectivo tiene una función principalmente estructural en nuestro cuerpo (como por ejemplo, envolver nuestros músculos), aunque últimamente se está comprobando que puede jugar un papel más importante de lo que creemos y asumir otras funciones más complejas.

Lo que ocurre es que tras un traumatismo o una lesión, nuestro tejido conectivo reacciona de forma natural volviéndose más rígido e incluso sus fibras se pueden llegar engrosar y volver más densas, formando las famosas adherencias que despiertan tanto interés hoy en día en la fisioterapia. Aunque nuestro cuerpo lo haga para proteger otros tejidos, lo anterior se traduce en: una mala biomecánica, malas posturas, disminución de nuestra capacidad funcional, pérdidas de fuerza y coordinación, molestias…

El concepto “miofascial” ataca directamente a la fascia que recubre nuestro sistema muscular y que permite mediante su tensión y flexibilidad, un trabajo eficiente por parte de los músculos. Basándonos en que esta fascia puede estar provocando alteraciones en el funcionamiento del músculo, su “liberación” (independientemente de la técnica utilizada) puede provocar mejoría en todos esos síntomas: descenso del dolor, mejora circulación, mejora de la movilidad entre tejidos, mejora del rango de movimiento articular…

Ahora sí, el foam roll

El Foam Roll nace entonces como una herramienta pensada para permitirnos realizar una “liberación miofascial” de forma auto-pasiva con el propio peso del cuerpo o nuestras manos. Una idea brillante para el mundo del deporte, pues si genera los efectos que promete y además puedes disponer de él en cualquier lugar… ¿Pero realmente nos compensa utilizarlo? ¿Provoca algún efecto contraproducente del cual no se está hablando? 🤔

Es curioso como en el momento que aparece algún sistema o aparato con un nombre inglés y se vuelve ligeramente popular, la gente tiende a inventarse un verbo para referirse a su uso; en este caso, foam-rolling. Nos serviremos de este término de aquí en adelante para hablar de su uso y también de otros dos que hemos leído por ahí: pre-rolling (cuando lo utilizamos previamente a nuestro entrenamiento) y post-rolling (cuando se utiliza al terminar).

A grandes rasgos, la investigación que hay sobre el foam-rolling es escasa, con una calidad mejorable y muy heterogénea (dificultando la comparación). Otro inconveniente que ha tenido siempre su análisis es que no se conocen realmente lo efectos fisiológicos que se producen en el cuerpo y esto dificulta razonar sobre su utilización llevada a la práctica. Y por lo tanto, toda la explicación sobre la fascia muscular sobre la que os hemos hablado antes podría no tener nada que ver con el efecto real que produce el Foam Roll, pero el conocimiento es poder así que de nada 😉 (además, no tenemos culpa de que lo llamen así).

Por fin, ¿qué hace?

Revisando un par de artículos y algo más de literatura sobre el tema, vamos a resumir los efectos que parece que produce el foam-rolling e intentar justificar o sentenciar su incorporación en nuestras rutinas.

Fijándonos en el pre-rolling podemos ver que realmente sí parece generar respuestas positvas en cuanto al rango de movimiento (cogiéndolo con pinzas) pero su funcionalidad como herramienta para mejorar nuestro rendimiento deportivo (en parámetros como fuerza por ejemplo) no queda demostrada y aquellos resultados que lo avalan son pobres.

El post-rolling sea quizá lo más destacable pues muestra grandes cambios en variables como la fatiga post-ejercicio o dolor, y quizá lo más interesante es que atenúa la pérdida de rendimiento que sufrimos a corto plazo después de una sesión de entrenamiento.

Aprovechamos para comentar que se han observado resultados muy interesantes en sectores de la población más concretos como pacientes con fibromialgia o mujeres postmenopáusicas, por ejemplo. También se han evidenciado respuestas fisiológicas en el sistema circulatorio, mejorando el retorno venoso o la perfusión sanguínea.

A continuación se puede ver uno de nuestros FIXTIPS con algún ejemplo de cómo se puede utilizar el Foam Roll 😉

Video FIXTIP: Foam Roll
¿Llegaremos a un veredicto?

A ver si se va aclarando que ocurre en nuestro cuerpo para poder actuar en consecuencia, porque tal y como ocurría con el kinesiotape (ver nuestra entrada anterior), sin conocer los efectos fisiológicos es muy difícil realizar buenas investigaciones y llegar a una conclusión sobre su incorporación práctica tanto en fisioterapia como en deporte.

Por nuestra parte no encontramos nada que nos echa atrás para utilizar el Foam Roll y nuestra curiosidad científica nos hace tender hacia la experimentación (siempre con criterio y sin poner en riesgo a ningún paciente). Sumado a eso, sí que se han evidenciado algunos efectos interesantes que pueden aportar mucho a nuestras sesiones de entrenamiento tanto en deporte amateur como profesional.

Por último, lo que repetimos siempre: HAY QUE SER CRÍTICOS. Y una de las mejores formas de saber si algo es útil es precisamente utilizándolo en nosotros mismos; recuerda que ninguna persona es igual y si algo funciona con alguien, adelante con ello.

¿Y vosotros habéis utilizado alguna vez el foam roaller? ¿Qué os parece esta herramienta?

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REFERENCIAS

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    • Hotfiel, T., Swoboda, B., Krinner, S., Grim, C., Engelhardt, M., Uder, M., & Heiss, R. U. (2017). Acute effects of lateral thigh foam rolling on arterial tissue perfusion determined by spectral doppler and power doppler ultrasound. Journal of strength and conditioning research, 31(4), 893-900.
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    • Barnes, M. F. (1997). The basic science of myofascial release: morphologic change in connective tissue. Journal of Bodywork and Movement Therapies, 1(4), 231–238.doi:10.1016/s1360-8592(97)80051-4

Liberación miofascial… O cómo sufrir con el Foam Roll
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