Cuando hablamos de ejercicio funcional no nos referimos a hacer sentadillas encima de un balón hinchado, sino a realizar ejercicios que, por su transferencia, mejoren un aspecto de nuestro día a día, aumentando así nuestra calidad de vida.

El ejercicio funcional es aquel que permite que una persona mayor pueda ir con las bolsas de la compra sin tener la espalda doblada por el peso, que una persona que trabaja con los brazos no tenga que pedir una baja laboral por dolor crónico de hombros, que alguien que trabaja sentado pueda tener una espalda sana. El ejercicio funcional es aquel que ayuda a nuestra función del día a día.