Día a día es más y más amplia la diversidad de productos que nos ofrecen provenientes de un origen común, como la leche (o los lácteos generalizando). Porque ya no es sólo que puedas elegir el porcentaje de grasa que tiene, si no su origen (vegetal o animal), su proceso de producción y hasta el envase; eso sí, no intentes pronunciarte en cuanto a su precio que eso da igual. 😔

Llenando un vaso de leche.
Fuente: Pixabay

Que esta tendencia siga en aumento tiene un claro origen: el consumidor (es decir TÚ, apechuga con eso). Y no solo es cosa tuya, amigo lector, seamos responsables y dejemos claro que la sociedad es la que marca las normas. ¿Pero que le está pasando a la sociedad para que ocurra esto? ¿Porque los ganaderos han decidido comenzar a cuestionarse hasta el último componente en sus productos? Pues deja que te contemos…🙄

Sociedad, ¿Qué quieres?

No te sorprenderá lo que te vamos a escribir ahora, pero esta es la clave del asunto: la salud. Vivimos (afortunadamente) en una época en la que comenzamos a saber de todo y la información es más accesible que nunca (sí, de verdad, aunque no actuemos en consecuencia). Esto provoca que la gente sea capaz de mirar a otro lado y obviar el apartado económico poniendo su salud por delante (lógico) pero también hace que algunos productores se aprovechen de esta necesidad emergente (y eso no está tan bien).

Aunque nuestros textos suelen tener un toque satírico, bromas aparte, lo cierto es que hacemos bien en preocuparnos (los productores tienen la sartén por el mango). Hoy en día las enfermedades no transmisibles son las que lideran en cuanto a mortalidad global: enfermedades cardiovasculares, cáncer, enfermedades respiratorias crónicas, enfermedades neurodegenerativas y diabetes. Lo que ocurre con estas enfermedades es que además de tener un componente genético importante en muchos casos, cada vez se demuestra más que nuestros hábitos son los principales condicionantes a la hora de padecerlas. 😰

Por lo que sí que es importante vigilar cuánto y qué comemos. Por suerte, un movimiento a favor de controlar y conocer en mayor profundidad nuestra alimentación ya ha surgido y poco a poco gana más fuerza en la sociedad. Prueba de ello es la presencia, cada vez mayor, de nutricionistas (profesionales regulados) en nuestras vidas. Cuando este movimiento sea lo suficientemente fuerte, esperemos que no nos tengamos que preocupar porque grandes marcas de alimentos nos estén engañando o porque nuestro tristes salarios (otro debate) no puedan asumir el precio de los mismos.

Volviendo al tema que nos atañe aquí hoy, los lácteos son algunos de esos alimentos que levantan mucho debate hoy en día y para seguir dando fuerza a este movimiento pro-salud, os explicaremos algunas cosas que tenéis que saber para tomar vuestras decisiones. 💭

¿Qué es tan malo en la leche y su grasa?

Absolutamente nada. Y la ciencia nos da la razón (gracias ciencia 😁). Durante el proceso de elaboración de la leche comercial, que es la que solemos tener en nuestras casas, la leche sufre un proceso por el cual se reduce el nivel de grasa, si es menor a un 1% se considera que está desnatada. Es bastante común escuchar por ahí que la leche desnatada nos aporta más beneficios que la entera y que se recomienda en gente que quiere perder peso o adelgazar.

En los estudios que hemos revisado en esta ocasión, se nos aclaran muchas dudas sobre este tema y nos arrojan otro punto de vista sobre los lácteos. Muchos estudios se han dedicado a quitar la mala fama que se le había adjudicado a la grasa en estos productos. Se ha visto que el consumo de leche entera puede incrementar ligeramente nuestro nivel de colesterol “malo” pero no se relaciona con hipercolesterolemia, tampoco se relaciona su consumo con el desarrollo de hipertensión e incluso se han registrado casos de personas que han adelgazado mediante el consumo de este tipo de lácteos frente a aquellos bajos en grasa. 🤯

Sumado a todo lo anterior, existe evidencia que resalta la importancia de estos productos en nuestra alimentación y que demuestra que la suplementación (calcio, vitamina D…) no consigue los mismos resultados en comparación con los lácteos. Aprovechamos para recordar que una paradoja bastante curiosa es que la vitamina D necesita la presencia de grasa en la leche para poder actuar adecuadamente y la vitamina D nos ayudará a la síntesis del calcio, por lo que ver leche desnatada a la que se le añade tanto vitamina D como calcio… Por eso tenemos que tener en cuenta no sólo los componentes de los alimentos, sino la relación existente entre ellos y cómo van a comportarse una vez ingeridos.

En cuanto al tema de las calorías, hay que tener en cuenta que la cantidad de calorías que nos ahorramos en la leche desnatada no es tan relevante a no ser que nos bebamos muchos litros al día. La diferencia de calorías entre un vaso de leche entera o desnatada es de unas 70kcal (aproximadamente y sin meternos en marcas), creemos que hay mejores estrategias para controlar la ingesta calórica que priorizar la leche. 🤔

Nuestra humilde opinión

Considerando todo lo que hemos escrito, tenemos que tener cuidado con todo lo que tomamos y cuidarnos, que somos una máquina biológica con gran potencial. Pero cuando hablamos de los lácteos que han sido tan castigados últimamente, nuestro mejor consejo es que pruebes, y en función de la respuesta contigo, toma aquellos que te sienten mejor. Porque la ciencia nos ha dicho que los efectos que pueden provocar no son para preocuparse demasiado (o incluso te vienen bien… Piensa un poquito en ti).

Seguid preocupándoos por lo que coméis, consultad a profesionales de verdad (nutricionistas colegiados) y que no os engañen comerciales de ninguna marca. Y reenganchando con el comienzo de este post, luchad un poquito por que se comience a regular la calidad de nuestra comida. 💪

REFERENCIAS

Wong, V. C., Maguire, J. L., Omand, J. A., Dai, D. W., Lebovic, G., Parkin, P. C., … & Laupacis, A. (2019). A Positive Association Between Dietary Intake of Higher Cow’s Milk-Fat Percentage and Non− High-Density Lipoprotein Cholesterol in Young Children. The Journal of pediatrics.

Johansson, I., Nilsson, L. M., Esberg, A., Jansson, J. H., & Winkvist, A. (2018). Dairy intake revisited–associations between dairy intake and lifestyle related cardio-metabolic risk factors in a high milk consuming population. Nutrition journal, 17(1), 110.

Gao, D., Ning, N., Wang, C., Wang, Y., Li, Q., Meng, Z., … & Li, Q. (2013). Dairy products consumption and risk of type 2 diabetes: systematic review and dose-response meta-analysis. PloS one, 8(9), e73965.

Roy, S. J., Lapierre, S. S., Baker, B. D., Delfausse, L. A., Machin, D. R., & Tanaka, H. (2019). High dietary intake of whole milk and full-fat dairy products does not exert hypotensive effects in adults with elevated blood pressure. Nutrition research, 64, 72-81.

Holmberg, S., & Thelin, A. (2013). High dairy fat intake related to less central obesity: a male cohort study with 12 years’ follow-up. Scandinavian journal of primary health care, 31(2), 89-94.

Thorning, T. K., Bertram, H. C., Bonjour, J. P., De Groot, L., Dupont, D., Feeney, E., … & Michalski, M. C. (2017). Whole dairy matrix or single nutrients in assessment of health effects: current evidence and knowledge gaps. The American journal of clinical nutrition, 105(5), 1033-1045.

Lácteos… ¿Enteros, semi, desnatados?

2 pensamientos en “Lácteos… ¿Enteros, semi, desnatados?

  • 19/09/2019 a las 23:23
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    Muy buena explicación, excelente análisis , además lo comparto totalmente.

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    • 20/09/2019 a las 11:03
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      ¡Muchas gracias por el comentario!

      Seguiremos trabajando e indagando para seguir trayendo temas interesantes.

      Responder

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