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11
02
2020

Lumbalgias. El problema de nuestro tiempo.

LUMBALGIAS. PROBLEMA DE NUESTRO TIEMPO

 

En este post vamos a hablar sobre una de las lesiones más incapacitantes de nuestro tiempo y con la que la fisioterapia y otras profesiones sanitarias se pelean más a menudo: la lumbalgia (o el dolor lumbar, que es lo mismo).

 

Se trata de uno de los problemas más comunes por todo el mundo y afecta tanto a adultos como a jóvenes… ya no se libra nadie. En cuanto a discapacidad también se lleva el primer puesto y hace que día tras día las personas vean su ocio y su trabajo afectados por culpa de su espalda.

 

ENTENDAMOS LO QUE ES LA LUMBALGIA

 

La palabra lumbalgia viene de la unión de los términos lumbar (región inferior de la columna vertebral) y algia (dolor); ¿fácil no? Hace tiempo también se utilizaba el término lumbago, pero cada vez es menos frecuente escucharlo. Pues bien, para empezar ya nos hacemos una idea de lo que vamos a tratar, ahora profundicemos un poquito más…

 

Empezando fuerte, entendamos que la lumbalgia no es una enfermedad, sino un síntoma de otro problema original. Para que lo entendamos rápido: una hernia del disco intervertebral nos puede provocar dolor lumbar, por lo tanto el problema es la hernia y la lumbalgia sólo un síntoma de la misma.

 

El origen de este problema puede ser:

 

  • El disco intervertebral.
  • Las carillas articulares de las vértebras.
  • La musculatura.
  • El  sistema nervioso (sensibilización).
  • Origen no específico.

 

Aunque estemos acostumbrados a relacionar el dolor en la zona lumbar con una hernia, lo cierto es que el origen más común es  el desconocido, es decir, que lo profesionales no saben con exactitud porque nos duele la espalda (lo que facilita mucho el trabajo… nótese la ironía). También hay que tener en cuenta que muchas enfermedades pueden coexistir e incluso propiciar la aparición de una lumbalgia o que varios de los anteriores orígenes pueden generar dolor en un mismo sujeto y al mismo tiempo.

 

No podemos perder la oportunidad para hablar también sobre las imágenes radiológicas que se realizan para este trastorno. Las pautas recomendadas a nivel internacional no recomiendan el abuso de las pruebas de imagen porque se ha demostrado que un alto porcentaje de lesiones observadas durante las pruebas son asintomáticas,  es decir, que existe un porcentaje muy alto de hernias que no provocan dolor u otro síntoma.

 

Con esto último queremos destacar que no podemos ser catastrofistas y pensar que estamos condenados para el resto de nuestra vida sólo por encontrar un alteración en una imagen, hay que profundizar más en el asunto y buscar su relación con nuestra clínica.

 

Así que, si tenemos dolor en la zona lumbar, debemos acudir a los especialistas adecuados y comenzar el tratamiento más adecuado para ver su evolución con el paso del tiempo.

 

¿QUIÉN Y POR QUÉ PADECE ESTE PROBLEMA?

 

Actualmente se trata de un problema muy extendido en la sociedad y como comentábamos antes, tanto en niños como adultos. Hace años era más raro ver a niños y adolescentes con dolor lumbar pero algo ha elevado la tasa de afectados: el sedentarismo. Exacto, la falta de ejercicio y actividad física es un factor de riesgo muy importante en las lumbalgias. El abandono del deporte durante la adolescencia o la falta de hábitos de vida activa hace que cada vez nos movamos menos y para seguir sumando, nuestros hábitos posturales tampoco ayudan a que nuestro cuerpo esté preparado para nuestro día a día.

 

La zona lumbar es la parte más baja de la columna y por lo tanto la que va a soportar un mayor peso corporal. La forma natural del cuerpo para evitar que esta zona sufra demasiado es repartir las cargas de una forma adecuada y para ello necesita una buena postura y un tono muscular adecuado en  toda la zona abdominal (el  CORE tan famoso).

 

Es normal que nuestro cuerpo con la edad no soporte toda la carga de la misma manera y vayan apareciendo pequeñas molestias. De la misma forma, si preparamos y mantenemos nuestro cuerpo es un estado físico óptimo, reduciremos mucho los efectos del paso del tiempo sobre nosotros. Así que no hay excusas  para no empezar a entrenar y comenzar a ser más activos.

 

PONGAMOS SOLUCIÓN AL PROBLEMA

 

Para empezar y aunque sea difícil de demostrar, tenemos que darle especial importancia a la prevención de la lumbalgia. En este aspecto, la evidencia científica más significativa la tienen el ejercicio y la educación, es decir, conocer nuestro problema y todo aquello relacionado con él. Ya sabéis lo que se dice: “mejor prevenir que curar”.

 

Si ya es tarde para prevenir no nos quedará otra que comenzar a tratarnos. Normalmente lo más común es acudir a un fisioterapeuta o a nuestro médico de referencia para que nos valoren y ver si se consigue identificar el origen o no (que como dijimos antes no sería extraño y no tiene por qué significar que se vaya a complicar más).

 

En el momento de definir el tratamiento existen muchas opciones diferentes y válidas pero vamos a dejar claro cuáles son aquellas que la ciencia respalda más:

 

  • Educación sobre el problema que padecemos y consejos para nuestra vida diaria deberían ser siempre la primera opción.
  • Ejercicio físico, que no solo puede prevenir sino que en casos crónicos se convierte en la herramienta de mejor resultado.
  • Otras opciones recomendadas como tratamiento son el masaje, manipulaciones (movilizaciones) articulares o acupuntura.
  • Muy importante en casos crónicos es tratar nuestra conducta y nuestros hábitos, por lo que el apoyo de un psicólogo no debería descartarse.

 

Todo lo anterior está recomendado para tratar nuestro dolor lumbar. ¿Os sorprende no ver cirugía en uno de esos puntos? ¿Y la inyección de corticoides o algún fármaco?

 

Lo cierto es que la cirugía no siempre ha dado grandes resultados y sobretodo lo ha hecho en casos crónicos o más específicos la inyección de corticoides o el paracetamol no están recomendados (no es que no haya evidencia, ¡es que la  evidencia nos dice que no los usemos!).

 

PARA TERMINAR

 

Está claro que la lumbalgia es un problema muy actual y  debe comenzar a levantar la preocupación que merece. Aparentemente la mayoría de los casos no van a tener un origen claro pero también se sabe que con tratamientos al alcance de la mayoría se puede prevenir, recuperar y evitar que vuelva a aparecer.

 

Esto va  a requerir de un cambio en nuestra perspectiva sobre el dolor en la zona lumbar, entender que mediante el tratamiento activo y el ejercicio, ya sea de mano de un fisioterapeuta o un entrenador, podemos llegar a hacer que la molestia desaparezca y recuperar la funcionalidad que habíamos perdido.

 

Tenemos que empezar a preocuparnos por nuestra salud pero también a entender que en  nuestra mano está alcanzar nuestro bienestar. Los profesionales del ámbito se van a encargar de guiarnos pero nosotros debemos dar el primer paso.

 

REFERENCIAS

 

1- Foster, N. E., Anema, J. R., Cherkin, D., Chou, R., Cohen, S. P., Gross, D. P., … & Turner, J. A. (2018). Prevention and treatment of low back pain: evidence, challenges, and promising directions. The Lancet, 391(10137), 2368-2383.

2- Hartvigsen, J., Hancock, M. J., Kongsted, A., Louw, Q., Ferreira, M. L., Genevay, S., … & Smeets, R. J. (2018). What low back pain is and why we need to pay attention. The Lancet, 391(10137), 2356-2367.

author: Grupo FIX

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