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10
03
2020

¿Qué debemos hacer si tenemos una hernia discal?

TENGO UNA HERNIA DISCAL… ¿QUÉ HAGO?
“Houston, tenemos un problema” dijo Jack Swigert durante su viaje en el Apolo 13 cuando su médico de cabecera le envió por WhatsApp la radiografía de su espalda. Pero pensándolo mejor, ¿puede que el astronauta estuviese siendo algo exagerado o su miedo y alarmismo estaban justificados?
Fuera de bromas, el problema de los viajeros espaciales fue algo más importante que nuestro tema de hoy. Vamos a ver en que consiste esta lesión y que relevancia tiene en nuestro día a día.
PRIMER PASO, ¿QUÉ ES UN DISCO?
Antes de saber que es una hernia de disco tendremos que entender que es un disco intervertebral, así que antes de dar el primer paso entendamos el proceso de caminar.
Un disco intervertebral es una estructura fibrosa que se encuentra situada entre nuestras vertebras. Sus funciones son las de proteger nuestra columna del desgaste amortiguando la presión a la que es sometida, ayudar al movimiento de la columna y proteger la columna estabilizando también los diferentes segmentos. Para garantizar todo esto, su estructura está formada por un núcleo pulposo, unos anillos concéntricos fibrosos y un platillo cartilaginoso que une el anillo a la vértebra.
El núcleo pulposo es gelatinoso y su constituyente principal es agua (80%), lo restante lo formarán proteoglicanos, fibras de colágeno tipo II y una pequeña cantidad de fibras de elastina. El anillo fibroso también estará compuesto por agua (un 65%), colágeno tipo I y tipo II, fibras elásticas y proteoglicanos. Los anillos fibrosos están dispuestos cada uno con distinta oblicuidad y dirección para garantizar una mejor resistencia a diferentes tensiones, lo que peor llevan son las rotaciones. Por último, las placas cartilaginosas unen el disco a la vertebra y ayudan a su vascularización, su composición es similar a la del disco, pero se sumarán los condrocitos (células de cartílago).
El disco puede verse afectado por un proceso degenerativo que haga que éste vaya perdiendo su funcionalidad. En tan sólo alrededor un 10% de la gente con degeneración del disco se apreciarán síntomas, es decir, que habrá cerca de un 90% de personas en las que se aprecien cambios degenerativos en el disco, pero no sufran ningún tipo de dolor o molestia.

YA SABEMOS QUE ES UN DISCO, ¿Y LAS HERNIAS?
Una hernia discal se produce cuando el núcleo pulposo se desplaza hacia el canal vertebral o los agujeros de conjunción. Para que esto pase, primero se deben romper las fibras exteriores del anillo fibroso que lo rodea. De esta forma, si el fragmento herniado se queda fijo en una posición dañina, puede provocar irritación química, presión mecánica o una respuesta autoinmune que van a inflamar ese nervio.
No debemos confundirlo con una protrusión, ya que en ésta se rompen las fibras internas del disco y provocan que el núcleo se desplace, pero sin llegar a salir hacia el canal raquídeo.
Las hernias se pueden clasificar según su orientación o su afectación ligamentosa. Podemos diferenciarlas como anteriores o posteriores y según el nivel en el que se produzcan como cervical, dorsal o lumbar. Las más comunes son las hernias posteriores lumbares y dentro de éstas todavía se podrían clasificar como interna, foraminal o externa en función de donde puedan estar presionando al nervio.
¿QUÉ PODEMOS HACER CONTRA LAS HERNIAS?
Lo primero que tenemos que hacer es entender que no suponen un problema tan grave como hemos creído siempre ya que la evidencia científica nos ha demostrado (como veíamos en la gráfica anterior) que, aunque una radiografía nos muestre una hernia en nuestra espalda, eso no significa que vayamos a tener un dolor o molestia. Por lo que no debemos obsesionarnos con nuestras fotos y sí con nuestra salud y la prevención de estos problemas.
El mejor aliado contra el dolor de espalda es el ejercicio. En un primer momento siempre debemos acudir a un fisioterapeuta para poder valorar nuestro estado y comenzar a combatir el dolor que tengamos. En cuanto el dolor comience a disminuir debemos comenzar a movernos sin miedo ya que nos permitirá seguir disminuyendo el dolor y además conseguir fortalecer la musculatura que evitará molestias futuras. El deporte y el ejercicio serán la clave para evitar el dolor de espalda, por eso desde aquí os animamos a seguir moviéndoos y perder ese miedo que nos generan las palabras “hernia discal”.
CONCLUSIÓN
Poco más que añadir, tenemos que seguir manteniéndonos activos y evitar la kinesiofobia o miedo al movimiento. Las hernias son un problema real y que pueden provocar dolor, pero no debemos ser alarmistas. El movimiento y el ejercicio nos van a garantizar salud así que no dejéis que ese miedo os frene y evite que os recuperéis de vuestro dolor de espalda. ¡No olvidéis que sois vuestra mejor herramienta terapéutica!
REFERENCIAS
Brinjikji, W., Luetmer, P. H., Comstock, B., Bresnahan, B. W., Chen, L. E., Deyo, R. A., … & Wald, J. T. (2015). Systematic literature review of imaging features of spinal degeneration in asymptomatic populations. American Journal of Neuroradiology, 36(4), 811-816.

author: Grupo FIX

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