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25
02
2020

Una superestrella: La tendinitis.

ID:58347083

UNA SUPERESTRELLA: LA TENDINITIS

Una de las clásicas lesiones con la que la fisioterapia, los entrenadores o los deportistas se encuentran con más frecuencia: las tendinitis. Y algunas de ellas tienen nombre propio: codo de tenista, tendinitis rotuliana…

Quizá sea un término algo mal empleado por muchos pero sí que no se puede negar que los tendones sean uno de los tejidos de nuestro cuerpo con mayor predisposición a la lesión y en este texto que escribimos hoy vamos a entender lo que son los tendones y porqué tienen esa tendencia a provocarnos dolor.

EMPEZANDO POR EL PRINCIPIO: ¿QUÉ ES UN TENDÓN?

Algo que no deja de sorprendernos día a día es el desconocimiento que hay sobre nuestro propio cuerpo y quizá entendiendo como estamos hechos podríamos entender y evitar mucha dolencias a lo largo de la vida (¡Que importante es la educación!). Un error muy común es confundir el tendón con los ligamentos cuando el primero une el músculo al hueso y los segundos se encuentran entre hueso y hueso para aportar estabilidad a las articulaciones.

El tendón se forma en los extremos de nuestros músculos, donde el tejido se vuelve mucho más duro y denso para insertarse en el hueso y transmitir las fuerzas que generamos a nuestras articulaciones (permitiendo crear las palancas que nos dejan movernos). Seguro que alguna vez habéis tocado con vuestras manos una especie de cuerda dura y tensa cerca de alguna articulación, eso son nuestros tendones (en el codo por ejemplo es muy fácil palpar el tendón del bíceps, podéis probar).

El motivo por el que el tendón es tan duro es su composición, ya que están formados principalmente por fibras de colágeno que le otorgan su resistencia para soportar altas tensiones. Al no estar compuesto por fibras musculares, no tiene capacidad de contracción como el músculo pero sí que tiene inervación nerviosa y de hecho es un importante emisor de información para nuestro sistema nervioso central y juega un papel importante en nuestra propiocepción (sentido que nos informa de la posición de nuestro cuerpo).

Como siempre, hay diferencias entre los distintos tendones que forman nuestro cuerpo en cuanto a su composición. Hay tendones más resistentes y menos elásticos como el tendón rotuliano cuya función principal es transmitir la fuerza del aparato extensor en la rodilla. Otros tendones, como el de Aquiles por ejemplo, son más elásticos y permiten almacenar energía para ayudar al desarrollo de fuerza del músculo.

¿POR QUÉ ES TAN COMÚN QUE SE LESIONE EL TENDÓN?

Los motivos de lesión principales que afectan al tendón son:

  1. La sobrecarga de trabajo o la actividad deportiva excesiva
  2. La degeneración relacionada con el paso del tiempo y aumento de la edad
  3. Sobrepeso y anomalías anatómicas
  4. Otro factores extrínsecos o intrínsecos que pueden afectar a su integridad: genética, enfermedades metabólicas, el calzado, nuestro entorno…

Los dos primeros puntos que hemos nombrado antes son los que realmente suelen provocar la degeneración del tendón en mayor medida. Nuestro tendón debe estar preparado para soportar una carga y en unas condiciones, siempre que sobrepasemos los límites y forcemos la estructura, podemos provocar microlesiones que pueden desembocar en un problema de mayor magnitud. Si ignorásemos durante mucho tiempo esas pequeñas lesiones y forzásemos nuestro tendón con una carga excesiva, podríamos llegar a provocar la rotura total del mismo en casos de degeneración avanzada.

Con respecto a esto hay que aclarar una cosa, las tendinitis en realidad tendrían que denominarse sólo a aquellas lesiones que provoquen un efecto inflamatorio en el tendón, y éste no suele durar más de 3-4 días, por lo general (proceso agudo). Sí nuestro problema se prolonga en el tiempo ya estaríamos hablando de tendinosis o degeneración del tendón que es un problema que suele llevar más tiempo en cuanto a su recuperación y que debemos tratar de la mejor forma posible para evitar recidivas y conseguir una recuperación total (proceso crónico).

Cierto es que durante un proceso crónico podemos sufrir fases inflamatorias siempre que se provoque un sobreesfuerzo y por lo tanto el proceso agudo y el crónico pueden aparecer de forma intermitente. Para no complicarse demasiado en cuanto a la nomenclatura de esta lesión, muchos profesionales del ámbito de la salud prefieren referirse a ella como tendinopatía.

¿Y QUE PODEMOS HACER PARA TRATAR O PREVENIR UNA TENDINITIS O TENDINOSIS?

En función de la fase en la que nos encontremos con nuestra tendinopatía, tendremos que tomar un camino u otro para su tratamiento y recuperación. Lo primero es acudir a un profesional especializado y desde aquí recomendamos siempre la figura del fisioterapeuta y del educador físico o entrenador como las mejores opciones.

En una primera fase aguda, con inflamación, nuestro único objetivo debe ser controlar la hinchazón local y reducir el dolor. Por eso el reposo relativo (no inmovilizar, sino reducir y controlar el movimiento) y el frío, por ejemplo, puede ser lo más interesante. El consumo de anti-inflamatorios no debería ser la primera opción, pues la inflamación, aunque controlada, es importante para que el tejido comience a recuperarse. En ocasiones el abuso del consumo de anti-inflamatorios puede ser decisivo en la recuperación completa del tendón.

Después de esa fase comenzaríamos con el proceso de reparación del tejido y remodelación del mismo. En estas fases se hace imprescindible el ejercicio y el movimiento. Toda la carga a la que sometamos al tendón tiene que estar dosificada en función de nuestro estado, pero aunque suframos pequeñas molestias durante el ejercicio, es fundamental ir sometiendo y reeducando al tendón para soportar las cargas con las que tendrá que lidiar en el futuro. Así que volvemos a tener como protagonista en nuestra recuperación al eterno ejercicio.

La forma de hacer este ejercicio es tema de debate todavía (concéntrico, isométrico o excéntrico) pero cualquier forma de trabajo siempre que la carga esté controlada ha demostrado dar los mejores resultados con respecto a cualquier otra terapia.

Como forma preventiva volvemos a lo mismo: el entrenamiento. Nuestros tendones tienen que estar preparados para soportar el trabajo para el que están diseñados y si no lo están tendremos que entrenarlos para que no aparezcan lesiones o compensaciones en nuestro cuerpo.

Por su parte, la fisioterapia ofrece otras formas para tratar el tendón como puede ser la punción seca, la EPI, el masaje etc… Estas variantes pueden acompañar al tratamiento, pero el ejercicio ha sido siempre la herramienta que ha demostrado mejores resultados y especialmente a largo plazo, que es donde más nos interesa.

CONCLUSIÓN

¡El movimiento es vida! No nos cansaremos de repetirlo. Debemos mantenernos activos y preparar nuestro cuerpo para el trabajo que tenga que afrontar o el deporte que practiquemos. Los tendones son tejidos susceptibles a lesionarse ya que tiene que soportar mucha tensión y en ocasiones de formas que todavía aumentan más las probabilidades de lesión, así que corrijamos nuestros hábitos y preparemos nuestros tendones para soportar lo que se les ponga por delante. ¿Cómo? Con ejercicio pautado por un profesional adecuado y especializado para llevar a cabo esa función.

author: Grupo FIX

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